CERTEZA
Dije que era poeta. Me volví y en mi espalda
rebotaron las risas.
Yo seguí levantando llenas de fe las manos
para tocar estrellas que siempre se negaron.
Trasponía los puentes y en los ojos del agua
busqué las resonancias de infantiles memorias.
Mis bolsillos sembraron monedas de consuelo.
En las siestas calientes me acerqué a las ortigas
y en las uñas del diablo indagué las semillas.
Prendí las mariposas en el cielo del cardo
y vecina del pozo me refresqué las manos.
Altas las azucenas daban luz en la tarde
y entonces recogía caracoles dormidos
y nísperos dorados.
Si olvidé las sandalias fue porque siempre quise
abrazarme a la tierra y sentir el rocío
y tocar las hormigas.
Hoy voy entre los pájaros y busco las abejas
levantando a los grillos para que acunen sueños
y digo: soy poeta.
Dije que era poeta. Me volví y en mi espalda
rebotaron las risas.
Yo seguí levantando llenas de fe las manos
para tocar estrellas que siempre se negaron.
Trasponía los puentes y en los ojos del agua
busqué las resonancias de infantiles memorias.
Mis bolsillos sembraron monedas de consuelo.
En las siestas calientes me acerqué a las ortigas
y en las uñas del diablo indagué las semillas.
Prendí las mariposas en el cielo del cardo
y vecina del pozo me refresqué las manos.
Altas las azucenas daban luz en la tarde
y entonces recogía caracoles dormidos
y nísperos dorados.
Si olvidé las sandalias fue porque siempre quise
abrazarme a la tierra y sentir el rocío
y tocar las hormigas.
Hoy voy entre los pájaros y busco las abejas
levantando a los grillos para que acunen sueños
y digo: soy poeta.

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